En sus inicios, los estilos rurales se fueron desarrollando con sus propios rasgos y en respuesta al clima local, al paisaje y al modo de vida de sus ocupantes. El estilo rústico retuvo esa característica individualidad por no haber estado en contacto directo con otras culturas, por falta de transporte de una región a otra, y a menudo por falta de dinero para adquirir elementos externos.

La típica imagen de casa de campo actual no se puede definir por el uso de ciertos colores o tejidos, pues sus ocupantes suelen escoger entre una extensa variedad de materiales decorativos, técnicas e influencias. Además, ya no existe la necesidad de adherirse a un único estilo; si se mantienen los valores de sencillez y de buena artesanía, los objetos rústicos contemporáneos pueden lograr nuevos e interesantes tipos de ambientes con la sencilla combinación de una gran variedad de tradiciones rurales y lo mejor del diseño y la tecnología contemporáneos.

Ahora bien, ¿qué es lo que define a un espacio rústico? ¿Cómo lograrlo?

Cómo lograr un estilo rústico en tu espacio

Lo primero a tener en cuenta son los materiales típicos en estos ambientes, donde la madera, la piedra, el barro y las fibras naturales toman protagonismo. En el caso de los muebles, por ejemplo, se espera que todos sean de madera, en particular la madera de pino. Las mesas auxiliares de cajones y las alacenas de madera con puertas de cristal son elementos muy comunes en un espacio rústico, pero la chimenea es sin duda, la gran protagonista. Para conseguir un estilo realmente rústico, es necesario adquirir muebles artesanales, no de tiendas, sino de verdaderos artesanos y que hagan diseños únicos, ya que estos elementos serán capaces de desprender verdadera humanidad y calidez al visitante.

¿Qué podemos comentar sobre el barro y la piedra? Como ya mencionamos, son elementos típicos de este estilo, tal como lo son el bambú, el nombre y el alambre. El utilizar estos elementos una y otra vez en nuestras decoraciones contribuirá a que logremos un efecto rústico mucho más característico. No olvidar las plantas sobre mesas, ventanas, muebles, y sobre cualquier otro rincón de nuestro espacio. Ahora, si queremos lograr un efecto superior, el hierro forjado siempre será una excelente opción, sobre todo si lo fijamos en cabeceros, lámparas y espejos.

¿Qué hay de las paredes? ¿Debemos pintarlas? No se recomienda, lo ideal es recurrir a paredes de piedra o de madera. Por excelencia, las vigas de madera sobre el techo le dan un toque rústico a cualquier espacio por lo que son un recurso muy utilizado. Puedes complementar con unas persianas de madera, que combinarán muy bien en tus paredes y ventanas.

Algo que sin duda contribuirá a nuestro espacio es el vestir las paredes con cuadros de paisajes, o también podemos utilizar fotografías de familia que transmitan personalidad, historia y humanidad. Arte rústico propio de zonas rurales será de gran ayuda, por lo que recurrir a ello nunca estará de más. En la cocina también podemos utilizar la vajilla tradicional de cerámica y los cucharones de madera, ya que servirán de elementos decorativos, incluso existen cortinas para cocina de distintos tipos que pueden ayudar a conseguir esta sensación.

Los colores más adecuados son aquellos que se inspiran en la naturaleza; los azules del cielo y del mar, los marrones de la tierra, los verdes de los árboles… Predominan los colores cálidos que, si son fuertes, se complementan perfectamente con las maderas más claras.

Al optar por este tipo de decoraciones, es bueno tener en cuenta que la abundancia de adornos y complementos pueden recargar fácilmente el espacio, por lo que siempre es importante buscar un equilibrio y no romper el efecto de relajación y tranquilidad que se busca transmitir mediante este estilo. La simpleza y el orden deben predominar, siempre.