El minimalismo: tendencia prominante

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Mínimo es mucho. Suena irónico, pero es el espíritu de esta tendencia que ha sido predominante en el presente año. El estilo minimalista, como su nombre lo dice, tiene como objeto destacar lo “mínimo” para entregar lo “mucho”. De ahí deriva el término y la tendencia de conseguir mucho con lo mínimo indispensable; de reducir a lo esencial, a lo estrictamente necesario, sin elementos decorativos sobrantes, para sobresalir por su geometría y su simpleza, utilizando materiales puros texturas simples y colores monocromáticos. ¿De dónde viene esta tendencia, y cuándo alcanzó su madurez?

El minimalismo corresponde a una tendencia de la arquitectura, la cual se caracteriza por la extrema simplicidad de sus formas. Surgió en Nueva York a finales de los años sesenta, y se resume en el precepto minimalista de que “todo es parte de todo”. Con el tiempo el minimalismo (nacido a finales de los sesenta) alcanzó su madurez en los años ochenta a tal punto que ejerció gran influencia en el resto del mundo.

Las bases fundamentales de este estilo son: utilizar colores puros, asignarle importancia al todo sobre las partes, utilizar formas simples y geométricas realizadas con precisión, trabajar con materiales del tipo industrial de la manera más neutral posible, y diseñar sobre superficies inmaculadas. El resultado que define este estilo se resume en una única palabra, “limpieza”. El minimalismo le da gran importancia al espacio, pero también a los materiales ecológicos. Se podría decir que centra su atención en las formas puras y simples.

Otro de los aspectos que definen esta corriente es su tendencia a la monocromía absoluta en los suelos, techos y paredes. Al final, son los accesorios los que le dan un toque de color al espacio. En un planteamiento minimalista destaca el color blanco y todos los matices que nos da su espectro. Sin embargo, otros colores no se quedan atrás, pero siempre considerando que entreguen un efecto neutro. El contraste lo aportarán algunos detalles ornamentales de los que en ningún caso se debe abusar. El detalle que aporte color (tal vez un rojo o pistacho) puede estar dado por una alfombra, un almohadón, unas cortinas blackout o algún objeto en particular.

Otro de los aspectos claves del minimalismo son los materiales. En la ambientación minimalista se hace uso de madera, además de otros elementos como el cemento alisado, el vidrio, los alambres de acero, la venecita y las piedras, los cuales deben estar mínimamente manipulados. En el caso de los elementos textiles, se deben evitar estilos agresivos. Debemos recordar que el estilo minimalista invita siempre a la relajación, a lo fresco, por lo que debemos dejar fuera las telas estampadas o floreadas. Los lisos deben predominar, los colores uniformes deben ser lo más importante, incluso en las cortinas.

¿Qué espacios son adecuados para aplicar un estilo minimalista?

Ya sea que cuentes con un espacio moderno o más antiguo, siempre es posible aplicar estilo minimalista. Todo depende de que hagamos uso de los elementos propios de este estilo, dando preferencia a muebles u objetos de estilo oriental, monocromáticos, que no generen ruido a la vista. Una ruptura en el minimalismo puede estar dada por pintar una pared en un tono más subido que el resto de la ambientación, aunque no permite cambios tan osados como colores brillantes o muy alejados de los neutros (marrones, beiges o tostados).

Es posible aplicar el estilo a dormitorios, baños, salas de estar, entre otros. Lo importante es que nos identifique, ya que no se recomienda para personas desordenadas o poco estéticas. ¿Por qué? Porque el diseño minimalista pone en evidencia cualquier mínimo detalle presente en la sala, por lo que será necesario mantener orden y buen gusto si queremos preservarlo y que sea realmente efectivo.

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